El texto “Relación que hace el coronel don José María Benavente desde la cárcel de Mendoza” es un testimonio breve, escrito en primera persona, sobre los últimos días de José Miguel Carrera antes de su fusilamiento en Mendoza. Aparece en la Revista Chilena de Historia y Geografía, tomo XL, número 44, de 1921, y ocupa las páginas 116 a 123 del volumen.

El relato comienza con la marcha de las fuerzas carrerinas en agosto, en las cercanías de San Juan y Mendoza. Benavente describe un grupo agotado, con caballos en mal estado, buscando animales de reemplazo y tratando de evitar o enfrentar a fuerzas mendocinas superiores. El 31 de agosto se produce el encuentro con una división enemiga, que Benavente calcula en varios cientos de hombres. Los carrerinos intentan una carga, pero fracasan por el terreno, el cansancio de los caballos y el desorden creciente de la tropa.

Tras la retirada, el episodio central ocurre en el lugar llamado Árbol Solo. Allí, según Benavente, varios oficiales y soldados se sublevan y apresan a José Miguel Carrera, a Felipe Álvarez y a otros acompañantes. Benavente logra escapar momentáneamente gracias a la advertencia de un oficial, pero más tarde es capturado y llevado a Mendoza. Su entrada a la ciudad está marcada por insultos, agresiones y despojos. Luego es encerrado en la cárcel, cargado con grillos y llevado al sótano.

En la cárcel se reencuentra con Carrera y Felipe Álvarez. Carrera le cuenta cómo fue apresado, amarrado, insultado y conducido ante el gobernador Godoy Cruz. El relato muestra a Carrera consciente de su derrota, pero todavía dueño de una cierta dignidad amarga. Cuando el fiscal les exige nombrar defensores, Carrera objeta la irregularidad del procedimiento: no se les han comunicado cargos ni se ha formado una causa propiamente tal. Aun así, se nombran defensores, pero ninguno acepta.

El 3 de septiembre se les lee la sentencia: Carrera, Benavente y Felipe Álvarez deben ser pasados por las armas dentro de dieciséis horas. Al día siguiente, Carrera pide ver al sacerdote Peña y a la madre de su esposa, pero se le responde que no pueden asistir. Entonces escribe una carta de despedida a Mercedes Fontecilla, su mujer. En ella expresa resignación ante la muerte, pero también el dolor de dejar abandonados a su esposa y sus cinco hijos.

El momento más dramático del texto es la falsa esperanza de indulto. Manuel Olazábal llega con la noticia de que serían perdonados, lo que provoca un breve alivio entre los condenados. Poco después, sin embargo, Carrera es sacado del sótano. Benavente queda solo y escucha la descarga del fusilamiento. Él mismo señala que también debía morir, pero su ejecución fue revocada en el último instante.

El valor histórico del documento está en su carácter testimonial. Benavente no escribe como observador neutral. Habla como compañero de Carrera, como prisionero y como sobreviviente. Por eso el texto tiene una carga emocional fuerte y usa términos duros contra quienes participaron en la captura. Su utilidad no está en ofrecer una reconstrucción fría de los hechos, sino en transmitir cómo vivió Benavente la derrota, la prisión, el juicio sumario y la muerte de Carrera. Como fuente, debe leerse junto con otros documentos del mismo volumen, especialmente la carta de Olazábal y los textos posteriores sobre el fusilamiento, porque allí aparecen versiones y defensas distintas de los mismos acontecimientos.

Benavente, J. M. (1921). Relación que hace el coronel don José María Benavente desde la cárcel de Mendoza. Revista Chilena de Historia y Geografía, N° 44, 116–123.  https://www.schhg.cl/revista-ano-xi-tomo-xl-n-44/