El pasado martes 5 de mayo de 2026 se realizó en el Hotel Almacruz una jornada dedicada a la arqueología y al patrimonio prehispánico del valle central. La actividad contempló la charla “Santiago ancestral: cultura Aconcagua”, a cargo del arqueólogo Rubén Stehberg, director de esta sección, y la exposición “Capacocha: culto incaico a la montaña”, de la artista visual Magelin Santana. En el evento se aprovechó de presentar el nuevo libro “Mapocho incaico y la fundación de Santiago de Chile” de Rubén Stehberg, publicado por Editorial Planeta y puesto a la venta en las principales librerías, apenas una semana antes.
La jornada permitió vincular investigación arqueológica, memoria urbana y creación artística en torno a dos dimensiones centrales del pasado andino: la presencia indígena e incaica en el valle del Mapocho y el carácter sagrado de la montaña en el mundo andino.
El interés de la actividad radica en que vuelve a poner en discusión una cuestión de fondo: Santiago no nació sobre un territorio vacío. Antes de la ciudad colonial existieron ocupaciones, rutas, prácticas rituales y formas de organización del espacio que forman parte de la historia profunda de la capital.
En ese sentido, la charla de Rubén Stehberg se centró en la Cultura Aconcagua, una entidad social que surgió entre los años 900 y 1400 d.C., en la cuenca Maipo-Mapocho y alrededores, justo antes de la ocupación inca de estos valles. De hecho, su interpretación gira en torno a que sin esta particular cultura, con su nuevo liderazgo político que logró aglutinar a un gran número de linajes e iniciar un incipiente control del paso obligado de personas, bienes y saberes por el valle del Mapocho, el “gran acuerdo” con el Tawantinsuyu (imperio Inca), no se hubiera producido. Esta visión o interpretación es primera vez que se ofrece al público y constituye uno de los capítulos del libro “Mapocho incaico y la fundación de Santiago de Chile”
La exposición de Magelin Santana, por su parte, abrió una aproximación sensible y visual al mundo de la capacocha y al culto incaico de las montañas, recordando que estos espacios no fueron sólo accidentes geográficos, sino lugares cargados de sentido político, religioso y cósmico.
La actividad fue organizada por APGT AG Chile y Escuela Guías del Patrimonio. Su difusión en redes patrimoniales confirma el interés creciente por acercar la arqueología chilena a públicos más amplios.
Entrevista al arqueólogo Ruben Stehberg en relación al reciente lanzamiento de su libro “Mapocho incaico y la fundación de Santiago de Chile”, publicado por Editorial Planeta.
- ¿Cuál es la evidencia más sólida para sostener que el valle del Mapocho tenía una organización incaica significativa antes de la llegada de Pedro de Valdivia?
Hay evidencia histórica y arqueológica. Entre la primera, destaca el hecho que “los paredones viejos de las casas del Inga”, o sea del gobernador Inca Quilicanta a la llegada de Pedro de Valdivia, se encontraba en la actual esquina de Puente con Catedral, frente a la plaza incaica, hoy Plaza de Armas. Asimismo, el hecho que el cabildo de Santiago se reunió el 11 de junio de 1541, en el “tambo grande que hay junto a la plaza de esta ciudad”, aludiendo a un edificio inca (kallanka), que había en el lugar.
La arqueología, por su parte, ha desenterrado restos materiales de la presencia inca en docenas de sitios en la Región Metropolitana, incluyendo lugares en el contorno de la actual Plaza de Armas y en la alta montaña.
La cuenca del Maipo-Mapocho contó con una vasta red de canales de regadío, presencia del Camino del Inca, había introducido la tripartición de las tierras, había construido adoratorios en las altas cumbres, introducido el idioma quechua y ejercía el control del paso de bienes, personas y saberes que se desplazaban entre la macrozona sur y los territorios del Norte Chico y la región oriental de Cuyo.
- ¿Hasta qué punto la fundación española de Santiago aprovechó una infraestructura indígena previa, como caminos, canales, asentamientos o espacios ceremoniales?
El proyecto Mapocho incaico, que cuenta con numerosos artículos científicos y ahora de un libro de síntesis, demostró que Pedro de Valdivia fundó la ciudad de Santiago sobre un centro administrativo y religioso incaico. Asimismo, repartió a sus soldados las chacras indígenas existentes con sus respectivos canales y entregó a los nativos en encomienda. El mismo conquistador y su ejército ingresaron al Mapocho siguiendo el Camino del Inca. De hecho, el límite oriente de la Estancia del Gobernador, era precisamente este camino.
Las principales congregaciones religiosas del siglo XVI, se asentaron sobre espacios densamente poblados por los indígenas y, aparentemente, ocuparon sus sitios ceremoniales para construir las iglesias, como una forma de fomentar la evangelización de los aquellos.
- Cuando hablamos de “Mapocho incaico”, ¿estamos frente a una ciudad, un centro administrativo, una red de ocupación territorial o una zona de influencia política y ritual?
En ningún caso se puede hablar de ciudad. Este es un concepto europeo que no se puede aplicar tan fácilmente a la realidad andina. En el caso de la cuenca del Maipo-Mapocho se trató de una ocupación territorial fuertemente orientada a la agricultura del maíz y una zona de influencia política, económica y ritual incaica, que trató de controlar a partir de estos valles, la macrozona sur de Chile.
- ¿Qué cambia en nuestra comprensión de la historia de Chile si aceptamos que la fundación de Santiago se insertó en un territorio ya organizado por sociedades indígenas e incaicas?
La historia oficial de Chile, especialmente la que se enseña o se enseñaba en los colegios, ha omitido el aporte que ofrecieron las sociedades indígenas e incaicas de la cuenca Maipo-Mapocho, especialmente en la fundación de la ciudad de Santiago. Esto ha invisibilizado el aporte de la población local, sobredimensionando la contribución europea. Esto ha llevado a que por mucho tiempo la población de Santiago se avergonzara e incluso renegara de su origen indígena. Esto ha ido cambiando, ya sea por la promulgación de la Ley de Pueblos Indígenas en Chile y la publicación de los estudios sobre Mapocho incaico.
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