Seminario realizado el sábado 5 de octubre de 2024 en el Museo de San Francisco, contó con participación de los expositores: Dra Laura Jordan, Dr Christian Spencer; Leticia Lizana y Cristian Yañez.

La actividad se presenta como una continuidad del legado de la Sociedad de Folklore Chileno, fundada en 1909 por Rodolfo Lenz, y busca revisar los estudios de la cultura tradicional desde enfoques contemporáneos, atendiendo a los cambios ocurridos en las ciencias sociales, las humanidades, la educación y las prácticas culturales actuales.

La primera exposición, de Laura Jordán González, aborda la circulación internacional de músicas chilenas en sellos discográficos de Estados Unidos entre 1950 y 1980. Su análisis se centra en discos de Rolando Alarcón, Martina y María Díaz, María Luisa Buchino e Inti-Illimani, entre otros. La autora muestra cómo los sellos Folkways y Monitor presentaron la música chilena mediante traducciones, notas explicativas y estrategias comerciales que muchas veces simplificaron, exotizaron o deformaron los contextos culturales originales. Su punto central es que las grabaciones no sólo conservan sonidos, sino que también transmiten discursos sobre los pueblos, las voces, la autenticidad, lo indígena, lo campesino y lo político.

La segunda exposición, de Cristian Spencer Espinoza, propone pensar el “nuevo folklore chileno” entre 2010 y 2020. Su tesis es que la renovación folklórica no opera como una ruptura total, sino como un sistema de convenciones, fórmulas y límites compartidos por músicos, públicos, medios, premios, instituciones y redes sociales. Spencer destaca elementos como el uso de ciertos instrumentos, afinaciones, formas melódicas, cuartetas, gestos visuales, referencias al campo, tecnologías de grabación y presencia de artistas tradicionales en performances contemporáneas. También sostiene que lo prohibido o lo que no se acepta, por ejemplo el exceso de virtuosismo, la ausencia de guitarra o desarrollos armónicos demasiado amplios, ayuda a definir los límites de lo considerado folklórico.

La tercera exposición, de Leticia Lizama Sotomayor, se concentra en la oralidad como desafío para la educación superior. Su planteamiento combina reflexión pedagógica, experiencia docente y preocupación por la salud mental en el aula. La oralidad aparece como transmisión de conocimiento, pero también como escucha, vínculo, memoria, contención emocional y reconocimiento del otro. Propone 21 desafíos agrupados en tres ámbitos: lo socioemocional, lo intercultural y la docencia. Su argumento principal es que la formación universitaria no debe reducirse a acreditaciones, programas y resultados medibles, sino recuperar la conversación, la palabra cuidada y la relación humana como base del aprendizaje.

La cuarta exposición, de Cristian Yáñez Aguilar, revisa perspectivas teóricas y metodológicas para estudiar manifestaciones expresivas. Recorre la historia de los estudios folklóricos desde el siglo XIX, pasando por la escuela finesa, el formalismo de Vladimir Propp, los estudios latinoamericanos y las perspectivas performativas. Su interés está en superar una visión fija del folklore y estudiar las prácticas en contexto, atendiendo a la agencia de las comunidades, la recontextualización, la intertextualidad y los cambios sociales. Presenta ejemplos de Chiloé, Aysén, comunidades mapuche y fiestas costumbristas, mostrando cómo las tradiciones se reactivan frente a procesos como migración, modernización, conflictos ambientales y transformaciones territoriales.

En conjunto, el seminario plantea una idea común: el folklore no debe entenderse como un depósito inmóvil del pasado, sino como un campo vivo, en disputa y en constante transformación. Las exposiciones coinciden en que la tradición se transmite, se adapta, se representa, se graba, se enseña y se resignifica. También dejan abierta una tensión importante: cómo equilibrar el respeto por los cultores, las prácticas antiguas y la oralidad territorial con las nuevas mediaciones de la academia, la industria musical, las redes sociales, la inteligencia artificial y la educación formal.

El cierre reafirma el compromiso de la Sección Folklore con la investigación, la difusión y la continuidad del trabajo colectivo. Se agradece a los expositores, asistentes e instituciones colaboradoras, y se anuncia la voluntad de seguir realizando actividades, homenajes y publicaciones vinculadas a la cultura tradicional chilena.

Las ponencias puede verlas en el siguiente enlace:  Primer Seminario Nacional de Folklore, octubre de 2024