El artículo “El Sol pintado de Malloa”, de Aureliano Oyarzún, describe y analiza un conjunto de seis figuras solares grabadas y pintadas en la roca en el cerrillo de Malloa, cercano a la estación de Pelequén, en el valle de Colchagua. Oyarzún sostiene que el culto al sol representado allí no sería propio de los araucanos, sino una expresión del influjo incaico traído por mitimaes que ocuparon la zona antes de la llegada de los españoles. Explica cómo se accede al lugar y describe la pared rocosa casi vertical donde, a unos cinco metros de altura, se observan las seis pictografías, destacando un sol principal con rostro circular y rayos, todos incisos unos milímetros en la roca y cubiertos con una pintura blanca identificada como toba volcánica. Cierra el trabajo transcribiendo una tradición local recogida por F. Ulloa O., una leyenda sobre la joven india Malloa, su familia y los personajes Pelequén, Chuchué, Nunco y la laguna de Tagua-tagua, que da un trasfondo mítico al origen del sol pintado y de los cerros vecinos.
Autor y breve reseña
Aureliano Oyarzún Navarro (1858–1947) fue médico, patólogo y antropólogo chileno. Estudió medicina en la Universidad de Chile, donde llegó a ser profesor de patología, y con el tiempo se orientó hacia la arqueología y la etnografía del Chile prehispánico. Es considerado uno de los pioneros en el estudio científico de los petroglifos y del arte rupestre en Chile central y austral, y publicó numerosos trabajos sobre pueblos originarios y sobre la presencia incaica en el territorio. Participó activamente en instituciones científicas como la Sociedad Chilena de Historia y Geografía y el Museo Nacional.
Referencia
Oyarzún, A. (1911). El sol pintado de Malloa. Revista Chilena de Historia y Geografía, N° 2, 242–250.
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