El perfilamiento geográfico es una técnica de investigación criminal basada en la criminología ambiental, cuyo objetivo es identificar la residencia o base de operaciones de un delincuente serial. Esta metodología se fundamenta en conceptos como el decaimiento de la distancia, que postula que la probabilidad de delinquir disminuye a medida que el agresor se aleja de su hogar, y la existencia de una zona de seguridad donde el sujeto evita actuar para no ser reconocido.
El socio Óscar Figueroa, en su Trabajo Final de Máster en la Universidad Miguel Hernández de Elche, España, aplicó este análisis a tres casos de agresores sexuales seriales en la Región Metropolitana entre 2010 y 2019, utilizando Sistemas de Información Geográfica (ArcGIS) y el software CrimeStat. El estudio permitió clasificar a los victimarios en dos categorías: merodeadores, que operan radialmente desde su base, y viajeros, que cometen delitos en zonas distintas a su residencia.
Este trabajo muestra uno de los usos actuales de la geografía que es el análisis espacial de fenómenos sociales complejos. En este caso, el perfilamiento geográfico permitió estudiar la relación entre delito, movilidad urbana, territorio y patrones de desplazamiento en la Región Metropolitana de Santiago, lo que ayuda a la policía acotar áreas de búsqueda y priorizar sospechosos de manera sistemática
Perfilamiento geográfico y análisis espacial del delito en Santiago de Chile