En un entretenido artículo de La Estrella del 13 de diciembre de 2025, nuestro director Juan Guillermo Prado repasa varias anécdotas raras y sabrosas de las elecciones presidenciales en Chile, justo cuando el país entra en un nuevo ciclo electoral y se acerca el hito de dos siglos desde la primera elección de este tipo.
El texto parte en 1826: Manuel Blanco Encalada fue el primero en ostentar el título de “Presidente de la República”, pero no fue elegido por voto popular, sino por el Congreso. En un Chile todavía inestable y lleno de bandos en pugna, su paso por el cargo fue breve.
Luego aparecen episodios más novelescos: en 1841, con muy pocos electores, Manuel Bulnes ganó con 154 votos contra 9 de Francisco Antonio Pinto, e incluso hubo un voto para Bernardo O’Higgins, exiliado en Perú. Y como si fuera cuento, Bulnes terminó enamorándose de Enriqueta, hija de su rival, y se casó con ella.
También hay política “de club”: en 1925 los partidos proclamaron a Emiliano Figueroa casi al vuelo (mientras jugaba cartas), ganó con amplia mayoría, pero su gobierno duró poco por el choque con Carlos Ibáñez, incluyendo un conflicto que terminó con el hermano de Figueroa (presidente de la Corte Suprema) preso y deportado, y con Figueroa renunciando.
El cierre contrasta el presente (dietas y asignaciones para ex presidentes) con una vieja tradición de austeridad y probidad, recordando casos de presidentes que salieron con menos de lo que entraron, trabajaron después o incluso pidieron préstamos.
Elecciones presidenciales
