Presentación “Religiosidad Popular”, organizada por la Sección Folklore de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía y realizada el sábado 23 de noviembre de 2024, en el Gran Salón del Museo San Francisco, en Santiago de Chile. La presentación estuvo a cargo del Ensemble Coreográfico de Chile, bajo la dirección del maestro Carlos Reyes Zárate.
La actividad abordó la religiosidad popular chilena como una expresión viva de la relación del pueblo con lo sagrado. Esta religiosidad no se limita a la liturgia oficial, sino que nace del encuentro entre ritos indígenas americanos, tradiciones europeas y prácticas comunitarias apropiadas por la cultura chilena. Se expresa en dimensiones personales, familiares y colectivas, a través de cantos, danzas, devociones, amuletos, fiestas y rituales.
Uno de los ejes centrales fue la relación entre fe popular y tradición folclórica. La exposición destacó formas líricas y musicales como el villancico, la tonada y el canto a lo poeta. El villancico aparece vinculado a la Navidad y al Niño Dios, con especial vigencia en Chiloé. La tonada se presenta como una forma cantada de carácter festivo, narrativo o picaresco. El canto a lo poeta, por su parte, se organiza en canto a lo humano y canto a lo divino, y constituye una de las expresiones más complejas de la cultura tradicional chilena.
La presentación también puso en relieve rituales y creencias populares como la Noche de San Juan, asociada a prácticas de adivinación, fenómenos mágicos y poderes sanadores atribuidos a ciertos elementos naturales. Se mencionaron además objetos de devoción cotidiana, como medallas, escapularios, cintas rojas, billetes doblados y otros amuletos, entendidos como mediaciones íntimas entre las personas y lo superior.
Especial importancia tuvo la referencia al Cuasimodo, tradición de la zona central de Chile en que la comunidad acompaña al sacerdote que lleva la comunión a los enfermos. Su evolución histórica, desde la protección armada de los huasos hasta las actuales expresiones con banderas, flores y bicicletas, muestra cómo una práctica religiosa se transforma en fiesta comunitaria, identidad local y patrimonio vivo.
En conjunto, la actividad permitió mostrar que la religiosidad popular no es una reliquia del pasado, sino una forma activa de memoria, pertenencia e identidad. Desde esta perspectiva, la labor de la Sección Folklore de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía, junto al trabajo artístico del Ensemble Coreográfico de Chile y de su director Carlos Reyes Zárate, contribuye a preservar y difundir una dimensión esencial del patrimonio cultural chileno.
