“El capitán Paddock y sus víctimas en Valparaíso”, de Benjamín Vicuña Mackenna, reconstruye un episodio ocurrido el 21 de diciembre de 1832 en Valparaíso. El protagonista fue Enrique Paddock, capitán de la fragata ballenera Catherine, llegada desde Nantucket el 16 de diciembre después de una campaña poco exitosa en el Pacífico. El autor lo presenta como un hombre joven, casado, sin antecedentes criminales claros, pero sometido a una crisis mental intensa, marcada por miedo, abatimiento y delirios de persecución.

El centro del relato es una matanza cometida por Paddock en pocos minutos, luego de mostrar signos previos de perturbación. Vicuña Mackenna insiste en que no se trata de un crimen común. Su tesis es más compleja: hubo víctimas reales, pero también un victimario que, según múltiples testimonios, no actuaba con plena conciencia. Antes del hecho, Paddock había pedido ayuda, temía que quisieran quitarle la vida y fue asistido por Jorge Kern y otros extranjeros vinculados al comercio de Valparaíso.

El episodio estalla en el escritorio de Alsop y Cía., cuando Paddock debía firmar un documento comercial. Allí ataca primero a Feliciano Salgado y luego a Jorge Kern. Después sale a la calle y agrede a otras personas, hasta que vecinos logran reducirlo. El artículo destaca la rapidez del episodio, la conmoción pública y el carácter todavía precario del Valparaíso de la época, con una topografía urbana muy distinta de la ciudad posterior.

La parte más importante del texto no es sólo la narración del hecho, sino la crítica al proceso judicial. Vicuña Mackenna sostiene que la evidencia de locura era fuerte. Menciona médicos, testigos, sobrevivientes y aun víctimas que habrían reconocido el estado mental alterado de Paddock. Pese a ello, el proceso fue rápido y terminó con sentencia de muerte. Aquí aparece Diego Portales como figura decisiva: según el artículo, Portales rechazó la tesis de la locura y sostuvo que Paddock debía ser ejecutado para evitar una reacción popular.

La Corte de Apelaciones confirmó la sentencia el 24 de diciembre. Paddock fue notificado el 26 de diciembre de que moriría ese mismo día. El autor subraya su abatimiento final, su silencio y su concentración religiosa, con lectura constante de la Biblia. La ejecución se realizó en Valparaíso, después de un procedimiento que Vicuña Mackenna presenta como legalmente formal, pero moralmente cuestionable.

El sentido profundo del artículo es doble. Primero, Vicuña Mackenna busca rescatar un episodio olvidado de la historia criminal chilena. Segundo, usa el caso para denunciar una justicia movida por presión pública, rutina forense y autoridad política, más que por una evaluación serena de la responsabilidad penal. El artículo no absuelve el dolor de las víctimas, pero desplaza el foco hacia la tragedia de un hombre mentalmente perturbado ejecutado como criminal consciente.

Bibliografía

Vicuña Mackenna, B. (1913). El capitán Paddock y sus víctimas en Valparaíso. Revista Chilena de Historia y Geografía, 6(10), 136-168. Sociedad Chilena de Historia y Geografía.

Artículo completo en:  https://www.memoriachilena.gob.cl/archivos2/pdfs/MC0067764.pdf